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Estas competencias fueron adquiridas tras la constante motivación de sus padres por inscribirlos en innumerables cursos deportivos, artísticos y académicos en su edad temprana. Estos comportamientos, posteriormente, se evidencian claramente en su vida laboral.

Según la experta internacional la experta internacional, Penny Reid, esta es una generación que se caracteriza por cuestionar constantemente, pero no con el ánimo de poner en tela de juicio el direccionamiento de sus superiores, sino con el de entender las razones por las que adelantan sus labores.


“A diferencia de sus padres (pertenecientes a la generación del ‘baby boom’), no se casan con una sola empresa. Han visto que ellos han sido despedidos de trabajos que creían seguros, entonces no se puede esperar que imiten este tipo de conductas (...) La persona promedio de esta generación tiene 7 empleos diferentes antes de cumplir 30 años”, dice Reid.

Los empleados pertenecientes a la Generación Y tienen altas expectativas acerca de sí mismos. Están apuntando a trabajar mejor y más rápidamente, pero adelantan sus labores encaminándose hacia la colaboración, no la competencia.


También tienen altas expectativas de sus jefes. Para ellos es indispensable que sean personas que han llegado al puesto en el que se encuentran por un desempeño profesional impecable y ejemplar.


Los nacidos después de 1977 quieren ser reconocidos y desarrollados constantemente. El aprendizaje lo consideran como algo que debe darse continuamente, por lo que buscan más desafíos creativos. Es por esto que adelantar programas de capacitación empresarial ininterrumpida es un punto clave para garantizar su retención.


“A ellos les gusta aceptar responsabilidad inmediata. Si ustedes toman a su nuevo residente y lo mantienen como el muchachito nuevo, van a afectar su autoestima. Estas personas han alimentado su autoestima de forma permanente durante toda su vida, así que no se puede de repente decirles que se hagan en una esquina y no darles importancia”, agrega la especialista.


Adicionalmente, la Generación Y está centrada en metas, específicamente en la obtención de resultados a corto y mediano plazo. Son partidarios de las fechas de entrega de proyectos específicos y tienen a cumplirlas a cabalidad.


Según Reid existen dos características claves que identifican claramente la mentalidad laboral de las personas pertenecientes a la Generación Y:


1. No aceptan el mando y control: rechazan totalmente órdenes sin razones suficientes que las sustenten y no están de acuerdo con ser controlados permanentemente.


2. Ponen sus esperanzas en la meritocracia: consideran que las organizaciones deben reconocer el talento y los aportes de las personas por lo que son y lo que hacen, y no por los años que llevan en la empresa o los títulos que los acreditan para hacerlo.


La Generación Y y las empresas


Dentro de las coyunturas organizacionales del mundo, donde predominan las nuevas tecnologías y las migraciones laborales, los integrantes de la generación ‘Y’ se ubican como los artífices de estilos de trabajo revolucionarios, a los ojos de muchos empleadores.


El ideal es tratar a estos jóvenes de acuerdo con sus características generacionales, sin perder de vista el objetivo de su labor y el direccionamiento estratégico de la compañía.


En primera instancia, los trabajos en el mundo están cambiando y las empresas están sufriendo modificaciones constantemente, debido a la proliferación de metodologías y teorías de avanzada. En este sentido, la idea es tener en cuenta las características de estos individuos antes de hacer implementaciones masivas que, posiblemente, no correspondan a las necesidades de la Generación Y.


Si estas personas son partidarias de las comunicaciones abiertas, de la libertad de información, de la colaboración entre coequiperos y de la ruptura de las fronteras en las estructuras jerárquicas, la empresa a la que pertenezcan puede abrir canales que fomenten estas competencias para encaminarlas a la obtención de resultados.


En cuanto al impacto que tiene la tecnología en la generación Y, la facilidad y flexibilidad con la que pueden manipularla puede mejorar la productividad de la empresa, en la medida en que la alta gerencia demuestre tener una mentalidad abierta a las nuevas tendencias laborales.


“¿Por qué no los dejan que brillen en su propia luz? Las empresas tienen que evolucionar, aprender cosas nuevas. Dejen que estos jóvenes hagan lo que saben hacer y saquen el mayor provecho de esto”, dice Penny Reid al respecto.


En materia de capacitación, la generación ‘Y’ ve la formación permanente como un factor imperativo. Aún así, es imposible para una organización patrocinar posgrados y MBA a todos sus colaboradores nacidos después de 1977. Entonces, Reid aconsejó mirar posibilidades que permitieran formar constantemente a estos jóvenes, teniendo en cuenta que se caracterizan por tener lapsos de atención más cortos que los demás.